Crucita, ubicada a 27 kilómetros de la capital manabita y a tres horas de Guayaquil, no solo ofrece arena y mar, sino también la belleza del manglar en La Boca, la desembocadura del río Portoviejo. “La Bella”, como la conocen en Manabí, es también un sitio ideal para la práctica del vuelo libre en alas delta o parapente. Su playa es amplia, su mar tiene agua cristalina y la montaña con sus verdes paisajes cautiva a los visitantes. Los habitantes viven de la pesca artesanal, la agricultura y últimamente del turismo. El balneario cuenta con 13 kilómetros de playa. Por las condiciones climáticas y geográficas, es un sitio ideal para practicar deportes de vuelo libre. En el sitio conocido como La Loma hay un mirador natural y especial por la confluencia de los vientos. Allí se dan cita los mejores exponentes de este deporte y los aventureros que buscan ponerse en contacto con el vértigo del vuelo libre. Las condiciones del lugar permiten practicarlo durante todo el año. Además, el estuario conocido como La Boca posee unas 50 hectáreas de manglar, considerado hábitat de muchas especies de aves, propias y migratorias, como pelícanos, fragatas, piqueros de patas azules, loros, palomas, patos maría y gaviotas.
Fuente: Diario El Expreso






