En los años 60’s era un prenda tradicional en los quiteños. Lo utilizaban hombres y mujeres, hoy por hoy ya no se utiliza este accesorio en la vestimenta cotidiana de los capitalinos. El principal factor de que no se utiliza esta prenda es el incremento de su precio y la facilidad de robo hizo que se perdiera la costumbre de llevarlos en el atuendo cotidiano. Hasta el ex presidente, José María Velasco Ibarra, lo usaba en sus discursos.Pero ahora son pocos los que lo utilizan e incluso los que lo elaboran. Don Segundo Ocaña, oriundo de Riobamba y radicado en la capital hace más de 35 años, sigue con la tradición para que no muera totalmente. Desde su taller, ubicado en la Loma de Puengasí, día a día, le da forma a cientos de sombreros con sello quiteño. Su jornada inicia con el engomado de los paños, que son una especie de pedazos de tela hechos con lana de borrego y conejo. Este es el material principal con el que se los elabora.
Fuente: Diario La Hora






