La cocada, el típico dulce esmeraldeño, se ha convertido en una forma de sustento para varias familias de la provincia “verde”. Un promedio de cinco personas trabaja en la creación del alimento, desde los diferentes gremios. La meta de estos pequeños productores es exportar las cocadas a mercados externos, y ya han empezado a prepararse para ello.Nuevos empaques, el seguimiento de normas higiénicas y el deseo de conseguir una marca propia son algunos de los pasos que han realizado estos productores. Así también han diversificado el producto, con la creación de novedosas cocadas, elaboradas con miel, maní y con leche condensada.
Fuente: Diario Hoy






